El SNTE, la CNTE, la SEP y el reparto de culpas






Foto: Flickr / Christos Tsoumplekas (Back again!)
Ustedes no están para saberlo pero odio las juntas escolares. Y es que muchas veces sucede lo que en muchas juntas: muchos rodeos para que en los 5 últimos minutos se llegue a la conclusión (lo que se va a pedir, lo que se necesita, el objetivo de la junta).

Pues hoy me tocó una de las juntas escolares más bizarras a las que he asistido. Para empezar, nos citan a la hora de entrada de la escuela de uno de mis hijos (9:00 a.m.) con calidad de urgente a "junta informativa" a las 11 a.m.

Yo tenía trabajo, no planeaba ir sino pedir informes después, pero resultó que liberé el trabajo antes de lo pensado y acudí a ver de qué se trataba.

Pues bien, nos recibe la directora de la escuela y nos dice que la Supervisión Escolar pidió con calidad de urgente que nos presentara "un DVD" con información sobre la postura de los profesores porque "no todos se niegan a la evaluación como dicen los medios". Y porque ellos sí quieren trabajar y hacer las cosas "no como los de la CNTE".

La maestra entonces nos pide a todos los papás que fuimos que "disculparan la premura" pero que era "necesario" y que "de hecho la Supervisión quería que los citara el sábado" (nótese el "favor" que nos hizo citándonos entre semana).

Entonces procede a mostrarnos un video que inicia con "todos los días se realiza un proeza en este país, la proeza de la educación" y a mostrar cómo la educación ya logró cobertura universal en el nivel primaria y se acerca a ello en nivel secundaria, entre otros logros de los educadores (por extensión, del sindicato).

Y así siguió el video, diciendo, con testimonios varios, que no había una oposición a la evaluación, sino a que se hiciera sin tomar en cuenta los demás factores que imperan en la educación, como el 52 por ciento de pobreza en México, la falta de presupuesto, que aunque se le da 5.7 del PIB en México, los países con los que nos comparamos en nivel educativo reciben eso y más, que el presupuesto se va en sueldos pero no sólo de profesores, sino de toda la cúpula burocrática de la Secretaría de Educación, lo que han hecho los profesores con pocos recursos, lo que ha hecho el Sindicato para autoevaluar a los maestros y abrirse a que los padres participen, en fin.

Después de 40 minutos de video nos dan un cuestionario (obligatorio) donde teníamos que escribir nuestros datos y luego contestar preguntas como "¿qué le parece la educación en México?", "¿quién cree que tiene más responsabilidad en cómo se encuentra?", etc, etc.

Aclaro, yo no estoy en contra del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación, tampoco siquiera en contra de la CNTE a pesar de que diario nos receten en la televisión con el spot que afirma que "el SNTE no es lo mismo que la CNTE" y "nosotros sí trabajamos, ellos no". Me parece que el problema de la educación es sistémico, que hay muchos actores en esto, que no hay un responsable únicamente y que ponerse en el papel de la víctima y los demás sectores de los victimarios no es buscar soluciones, es buscar culpables.

Bien dicen que para solucionar un problema lo primero es definirlo. Mis respetos para todos esos profesores que efectivamente tienen que trabajar en condiciones terribles, sin presupuesto, como mejor pueden, que aún así tienen vocación y quieren a los niños, se les reconoce, pero un diálogo no se logra cuando buscas culpables, sino cuando tratas de enfocarte en el problema que tienes enfrente y qué se necesita para resolverlo.

Aprovechar un problema para generar simpatías (quién sabe si con fines electorales) hacia cierto sector se me hace hipócrita. Sin embargo, a eso fuimos sometidos hoy. Afortunadamente algunos papás protestaron, en mi caso preferí no discutir algo que yo sé que en ese estado mental en el que estaba esa directora nunca lo entendería (porque tampoco tengo nada contra ella, incluso aunque también esté en el papel de sólo ver su punto de vista y no el problema frente a ella).

Ojalá nos pusiéramos (en todos los ámbitos, no sólo en el educativo) a buscar soluciones que sean plausibles, sin importarnos de qué bando es el otro, con qué sindicato está, si antes ha cooperado o no, cuánto puede aportar, sino respuestas YA. No puede ser que sigamos en el mismo pantano de problemas porque todos nos la pasamos culpando al otro de habernos hundido en él.

El domo





Foto: Flickr / Aloud..
Imaginen que hay una población que vive bajo un domo. Siempre ha vivido así, tienen suficientes recursos, productos y servicios (y aire, obviamente) para sobrevivir. Nunca han tenido necesidad de salir de ahí y, obviamente, aunque lo tuvieran, el domo se los impide, pero no es motivo de molestia o angustia.

Sin embargo, el domo, sin que ellos lo sepan, no deja pasar todos los espectros de luz, por lo cual viven bajo una eterna luz, digamos, de tono rojizo, que consideran normal.

De repente alguien del exterior del domo llega, se comienza a comunicar con ellos (por radio, con carteles, como quieran) y tras varias pláticas descubre que los habitantes del lugar sólo ven un color. El visitante les explica que hay varios espectros más y que se están perdiendo de presenciar diferentes maravillas por el domo, que quizá haya alguna forma de, si no de salir, corregir esa situación.

En un mundo "lógico", ¿cuál cree que debería ser la reacción de esos habitantes? ¿Decir "interesante, probemos lo que dice el visitante", "analizaremos lo que nos dicen y trataremos de comprobar su veracidad" o "fuera de aquí, intruso, tratas de arruinar nuestra maravillosa luz roja, la amamos y claro que no hay ninguna limitación en lo que vemos"?

Es curioso, pero esta metáfora a veces sucede en el mundo real cuando le presentas a alguien más no el que cambie totalmente su entorno (o su idea) por algo que tú estás experimentando (salir del domo), sino simplemente cuando le abres la posibilidad de que vea más allá, sin cambiar nada (tratar de ver los demás ya experimentamos y quizá le agrade lo que ve).

La reacción que muchos nos encontramos es "¿qué te ocurre, qué te pasa, por qué tratas de hacerme modificar mi opinión (o mi forma de vida), por qué vulneras mi libertad de expresión, mi libertad de elegir qué ver o qué creer?". Lo único que siempre se me ocurre decir (o pensar, cuando sé que ni siquiera eso escucharán esas personas) es "increíble".

Es interesante como la gente rápidamente se siente amenazada aunque quizá les estés diciendo solamente que exploren más allá de lo que ven en ese momento. Muy raro cómo les imposible intentar ver las cosas de otra forma a como siempre las han visto, cuestionarse un poco a sí mismos.

Tal como lo dice también Enrique Gánem, cuyo programa "El Explicador", por desgracia, cancelaron pero que sigue transmitiéndose en podcast, no se trata de que le crean a él o a los científicos eminentes, sino de que uno mismo cuestione sus creencias, por qué x idea es o no real, o al menos fundamentada, por qué ha de dar por cierta la palabra de x persona sólo porque es "muy famoso" o "una autoridad en la materia" (las autoridades en la materia también pueden equivocarse).

En todas las épocas ha habido personas que cuestionan las ideas imperantes, desde la tierra plana, continuando con que era el centro del sistema solar y otras. Yo me pregunto si no hemos aprendido nada desde entonces. Si al dejar el conocimiento o las ideas estáticas, al no cuestionarnos, al no ver la opinión del otro (y analizarla, buscar su posibilidad, su veracidad, su fundamento) no nos estamos perdiendo de ver otros espectros que nos podrían dar más luz para crearnos una opinión (la que queramos, pero al menos con más datos).

Así es la situación y así son las cosas. Aplica a todo, claro, hoy en día a la coyuntura política en México, pero sin duda hay quien todo lo ve así, estático, sin posibilidad de cambio y se instala en la comodidad de no cuestionar nada. Ojalá que les vaya bien.

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