Disolución social






Foto: Flickr/GusEds
Escuchando ayer a Salvador Camarena (@SalCamarena en Twitter) en la Tercera Emisión de su noticiero en W Radio, fue impresionante ver la forma en que el Secretario de Gobierno de Veracruz, Gerardo Buganza (@buganza2010) justificó la forma en que el gobernador de ese estado, Javier Duarte (@javier_duarte), no sólo pidió la detención de 2 tuiteros y los acusó de terrorismo, sino que ahora justifica la creación de una nueva ley para "reducirles la pena" a quienes todavía están siendo juzgados.

Los audios los pueden escuchar completos en el sitio de Animal Político, en el artículo "Duarte es magnánimo: Buganza" pero lo que quiero discutir hoy va más bien sobre un comentario escuchado a Salvador Camarena sobre que la iniciativa de ley y el delito que crea "perturbación del orden público", que consistiría en que alguien, a través de mentiras sobre situaciones riesgosas para la población genere caos público.

Camarena afirmó que ese delito le sonaba al de "disolución social" ya alguna vez creado. Me di a la tarea de buscar más al respecto y encontré un artículo escrito por Alejandro Rosas donde cuenta que en octubre de 1941, poco antes que México entrara a la Segunda Guerra Mundial, el gobierno de Manuel Ávila Camacho modificó el artículo 145 del Código Penal y (cito) "integró un nuevo delito: disolución social. De acuerdo con la reforma, incurrían en él, el extranjero o nacional mexicano que realizara propaganda política, defendiendo "ideas, programas o normas de acción" de cualquier gobierno extranjero que perturbaran el orden público o pusieran en riesgo la soberanía nacional".

Aunque en ese entonces teóricamente se justificaba la modificación porque presuntamente había sectores en México que no estaban de acuerdo con la participación de México en la Segunda Guerra Mundial y se necesitaba cierta cohesión social, posteriormente varios gobiernos aprovecharon la existencia de dicho artículo para aplicarlo como método de coerción contra mexicanos, específicamente, contra movimientos opositores independientes que fueron desde ferrocarrileros, maestros, estudiantes, médicos, entre muchos otros.

La preocupación que tengo (y que creo que muchas personas con las que discuto en Twitter comparten) es que estemos regresando a situaciones similares en pleno 2011. Leyes como la de Tabasco y lo ocurrido en Veracruz nos ponen a pensar a muchos qué sucedería si personajes con mismas ideas que Javier Duarte, gobernador de Veracruz o Andrés Granier Melo, de Tabasco, llegaran a puestos mayores a los que se encuentran ahora, que son practicamente cacicazgos estatales. ¿Será nuestro México presa de represión, regresión y autoritarismo? Espero estar muy, muy equivocada.

Les dejo el artículo completo de donde saqué los datos para este post:
Resabios Del Autoritarismo Acerca de la autora

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