La "viralidad" es difícil de fingir





Hoy en día, con conceptos como Internet, medios sociales, comunidad y redes sociales cada vez más conocidos, es posible presenciar casos de fama prácticamente instantánea provocada por el fenómeno de la viralidad.

Convertir un contenido en viral de forma positiva es algo de lo que cualquier mercadólogo o comunicador digital quisiera tener la fórmula, sin embargo, esto no es tan sencillo.

El caso de Ted Williams, el hombre sin hogar que se volvió un fenómeno con su voz, puede ilustrar muy bien qué puede suceder cuando algo se convierte en viral y trae buenas consecuencias para sus protagonistas.



Analizando muy empíricamente y desde mi limitada experiencia lo que ocurrió con este hombre, creo que se conjuntaron varios factores.

En primer lugar, el video del hombre apeló a lo que nos une como seres humanos: la emociones, lo auténtico, lo extraordinario.

El caso de un hombre con un talento, con una serie de problemas en su vida, buscando redención, era demasiado para dejarlo pasar.

Igualmente, para que algo llame la atención debe de estar a la vista de suficientes ojos. No es lo mismo que el video lo subiera el periodista que lo grabó, del periódico The Columbus Dispatch, al sitio del medio, que lo que ocurrió cuando una persona no relacionada decidió ponerlo en YouTube.

En esto hay una observación de un hecho que muchos medios quizá deberían tomar en cuenta: aunque el objetivo sea atraer a lectores a tu medio, un buen contenido en un sitio de alto tráfico, con ligas a tu sitio oficial, es mejor que tener la esperanza que algo despegará si lo pones en un lugar con sólo tráfico local.

El periódico en todo caso debió aprovechar su canal en YouTube (que lo tiene) y enfatizar que había (y seguiría generándose) más contenido sobre el hombre. Querer concentrar a todos hacia su medio no fue lo más acertado, como incluso el periodista lo admitió: el lunes subió el video y no pasó mucho, el marte en la mañana alguien le llamó y le dijo "esto está a punto de convertirse en viral", lo subió a YouTube y para el martes en la tarde las vistas subían como la espuma.

En tercer lugar, ocurrió el efecto bola de nieve: una vez que un contenido prueba apelar a las emociones y es fácil de compartir, no es difícil (aunque claro, no siempre pasa) que se vuelva viral.

Finalmente, en este tipo de situaciones que se están dando hoy en día (ya presenciamos el caso de Susan Boyle) también hay que tomar en cuenta lo que puede suceder con sus protagonistas.

Susan Boyle tuvo un momento en que la fama fue demasiado para ella. Ted Williams es un drogadicto y alcohólico en recuperación (dos años sobrio, según manifestó) pero esta frágil condición podría cambiar si se piensa que el lunes pasado era un hombre sin hogar, viviendo en un refugio, para el martes en la tarde era famoso y ya este viernes está grabando comerciales para Kraft (su voz es la del final del video):



Tal como lo dijo en un artículo en CNN uno de los locutores de radio que hizo la primera entrevista en este medio a Williams, Dave Kaelin:

Esto no ha pasado antes. Hace 72 horas este hombre estaba de pie (pidiendo dinero) en una esquina.

Esperemos, que como dice el artículo de CNN, haya un sistema de apoyo para el hombre "con la voz de oro" como ya lo llaman, que le impida recaer o no saber aprovechar esta segunda oportunidad que le da la vida.


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