Resentimiento social




Share


Antes de comenzar este post quiero advertir que esto es meramente una reflexión que no pretende ser la verdad absoluta, es únicamente la observación de algunas situaciones que me hacen pensar que quizá lo que voy a escribir es parte de las razones por las cuales México está viviendo momentos tan difíciles, con el narcotráfico y la delincuencia a la alza.

No quiero caer en fatalismos, pero me parece que una de las razones por las cuales muchos mexicanos optan por adentrarse al mundo del narcotráfico es por resentimiento social.

Estoy hablando de que, mientras un grupo de mexicanos tiene todo tipo de privilegios y posibilidades para tener un futuro prometedor, otro grupo de compatriotas simplemente no puede acceder muchas veces ni a lo más básico.

Por ejemplo, un niño de clase media baja o baja que acuda a una escuela pública, a menos que los profesores que ahí trabajen estén verdaderamente comprometidos con su vocación, difícilmente tendrá la misma educación que aquél que tenga los recursos para ir a una escuela privada exclusiva.

Posteriormente, esta misma persona no tendrá acceso a las mismas oportunidades laborales que una persona que tuvo la mejor educación. Además, a esto se suma casi siempre que quienes cuentan con los recursos para recibir capacitación de primera muchas veces ya tienen ventajas anteriores, como una familia de buenos ingresos, con un nivel social más allá de la clase media, con influencias en un amplio grupo social.

Así, al andar por la vida, será bastante complicado para quien vive situaciones de desventaja lograr lo que alguien que ya va adelantado en la carrera.

No digo que no haya personas que logren superar sus condiciones sociales, es posible, pero muchas veces se tienen que remontar muchos obstáculos para hacerlo, algunas veces incluso una cierta actitud de quienes ya están en situaciones privilegiadas de cerrarle las puertas a quienes no provienen "de su círculo".

Quienes no logran ir más allá de estas situaciones, además, si ya tienen situaciones añadidas como violencia intrafamiliar, familias disfuncionales, etc., seguramente generarán un resentimiento por el hecho de no poder lograr muchas veces los satisfactores mínimos para vivir y ver muy lejos todo lo que nuestra sociedad de consumo ofrece.

¿A quién puede echarle la culpa alguien así? Por supuesto que a la misma sociedad que no encuentra los mecanismos para ofrecerle una mejor vida a los millones de personas que viven esta realidad. Su opción a veces parece ser única: la delincuencia, el crimen organizado, el narcotráfico.

No estoy, por supuesto, justificando todo esto, poniéndolos como víctimas, porque una vez enrolados en este tipo de estilos de vida, si así puede llamárseles, dudo que den marcha atrás o se arrepientan. Sin embargo, sí creo que quienes vivimos en esta sociedad deberíamos de dejar de mirar hacia el ombligo y mirar un poco más hacia los demás.

Un ejemplo, quizá un poco sentimental, pero real, de lo que puede pasar cuando alguien privilegiado deja de ser egoísta y le tiende la mano a los demás, lo constituyó una historia que a mí sí me conmovió, la que retrató el director John Lee Hancock en "Un Sueño Posible" (The Blind Side), sobre una mujer, madre de una familia verdaderamente privilegiada, que le tendió la mano a un joven afroamericano sin familia ni recursos y logró grandes cosas (aquí el trailer):



Si una persona puede hacer un cambio así en una vida, ¿qué no podremos hacer muchas en este país, tratando de ayudar, en mucho o en poco, en lo que podamos, a los demás? Debemos de dejar de "ver por nosotros mismos" nada más y ser un poco más de los que abren los ojos para darse cuenta que hay personas más allá.

Dejar que el mundo gire a veces no es la mejor respuesta y no creo que lo sea para solucionar tantos problemas como los que estamos viviendo hoy. Ya otra gente fue indiferente y estamos viviendo las consecuencias.

blog comments powered by Disqus
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Perfil de Detrás de Mi Cristal en Google+