Como en patio de secundaria




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Cuando iba en secundaria (hace no tanto, quiero creer) sucedía que en el patio, al momento del recreo, se formaban casi en forma automática grupos usualmente divididos de dos maneras: de acuerdo a su grado y, dentro de cada grado, según características comunes.

Por ejemplo, estaba el grupo de "revoltosos", el de "estudiosos", el de "precoces", entre varios otros que tomaban cada uno su espacio y sus particulares actitudes.

En mi opinión (la cual es la misma respecto a este tema desde entonces) no había problema en la formación de estos grupos, sino en el hecho de que muchas veces si había una persona que quisiera llevarse con personas de dos o más grupos no faltaba quien le ponía el típico ultimátum de "o te llevas con él/ella o te llevas conmigo".

Esta situación la traigo a cuento porque desgraciadamente esta misma actitud (e incluso algunas más intolerantes) la he visto ahora, que ya soy adulta, en personas que también son adultas (en edad al menos) como yo.

Es decepcionante notar que, cuando por alguna razón siquiera mencionas a alguna persona que no es muy popular, que pertenece a un grupo o que tiene ideas distintas a la mayoría o a un grupo en particular, esto te atrae la antipatía automática de quienes no simpatizan o concuerdan con él o ella.

Y ni hablemos si lees, discutes acerca de o sigues a gente de grupos opuestos, pareces romper las reglas no escritas de este complejo y adulto "patio de secundaria", en el que no es posible que puedas escuchar o querer conocer los diferentes puntos de vista de personas distintas y de bandos diversos porque "a alguno debes pertenecer" y "seguro eres de x forma si te llevas con x", y, ya en casos extremos, esto te convierte en un "traidor".

Me permito diferir: ¿quién dice que escuchar formas de pensar diversas, incluso opuestas, es malo? ¿Por qué no se puede tener una actitud neutral hacia las personas con las que convives y necesariamente se debe tomar partido? Por neutral me refiero a que puedas escuchar lo que dicen, incluso aunque pienses muy distinto y tengas muy claras tus convicciones, sin reaccionar ni con violencia, ofensa o queriendo convencer de tu punto de vista.

En el mundo (no sólo en nuestro país) hay muchas ideas, costumbres, formas de pensar que en nada se parecen a lo que uno pudo haber aprendido en su vida. Creo que el ser fundamentalistas y negarnos a escuchar a los demás, a saber por qué piensan como lo hacen, nos cierra las puertas a nosotros mismos. El otro no pierde, quien pierde es uno mismo.

Creo también que, cuando es necesario mostrar nuestra forma de pensar porque así se nos solicite, se puede discrepar respetuosamente y actuar conforme a nuestra convicción, pero no con eso queriendo atropellar las ideas del otro ni quererlo sacar de nuestra vida sólo porque piensa diferente. Hay un punto en que uno puede escuchar y decir 'no puedo coincidir contigo, pero respeto tu derecho a pensarlo y espero lo mismo de ti' y acordar que en ese tema no se puede coincidir, y sin embargo seguir teniendo una relación laboral, familiar, de conocidos, de amistad incluso con quien no coincides.

El límite a esto, claro, es cuando esa persona a la que escuchamos aunque no coincidamos con ella busca de alguna forma agredir, influir negativamente o limitar a otros. Entonces creo que llega el momento de alzar la voz y actuar.

Pero mientras no se llega a ese punto y sólo se trata de la discusión de ideas, me resulta incomprensible que haya quienes se concentran en las discrepancias, en crear divisiones y en hacer ese tipo de grupitos donde sólo entra quien promete lealtad sin cuestionamientos, sin posibilidad de escuchar a distintas personas. Si sólo nos concentramos en lo que nos hace distintos a lo demás, ¿cuándo será posible que se puedan lograr avances que a todos beneficien?

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