¿Cuándo veremos un Editor de Social Media en Latinoamérica?

Matthew Palenksky, escritor del The Huffington Post, hizo un análisis hoy acerca de cómo le ha ido en Twitter a la primera editora de Social Media del New York Times, Jennifer Preston.

Palensky reportó que la nueva editora, una reportera y editora veterana en el diario, comenzó a comunicarse vía Twitter y pidió retroalimentación respecto a cómo debería el NYT usar este medio social. Obtuvo más de 3 mil seguidores en un día.

Pero parece que su uso de Twitter sorprendió a Palensky, ya que Preston hizo un RT (reenvió el mensaje de otro usuario que se le hizo interesante), pero la liga al post que quería compartir se cortó inadvertidamente, mandando a la gente de forma errónea a Ebay.

Me pregunto, sin embargo, si esto fue algo que Palensky vio como "error de novato", ¿qué pensaría acerca de cómo están las cosas en Latinoamérica, donde no existe siquiera este puesto en ningún periódico (que yo sepa) y donde sólo hay algunos experimentos para tratar de tomar ventaja del Social Media como una forma de atraer a la gente a leer periódicos de nuevo?

El esfuerzo que se hace en Latinoamérica, aunque poco extendido, sin embargo, ya es bueno, puesto que anteriormente la actitud hacia Internet y las redes sociales era que se trataba de un 'juego', no de una herramienta que podías usar para atraer lectores a tu contenido.

Ver a alguien representar a un periódico de forma tan personal en Latinoamerica (aún con este tipo de errores) sería más interesante y una señal de que finalmente los periódicos y en general los medios tradicionales están tomando en serio estas herramientas.

Creo que la gente que usa las redes sociales en Latinoamérica estaría contenta de ver transparencia en los periódicos, porque alguien que tratara de llegar a sus lectores en esta forma es algo completamente diferente a cómo muchos periódicos suelen trabajar en esta área del mundo.

En México, algunos periódicos ponen sus intereses o relación con ciertos grupos (políticos y económicos) antes que su ética. El uso de redes sociales en una forma que no sea sólo transmitir sus contenidos sería, por lo tanto, muy difícil para ellos.

Espero que pronto veamos un esfuerzo como el que hace el NYT. Si los periódicos en EU están batallando para mantenerse, pero al menos están tratando de entender el nuevo modo en que sus usuarios obtienen información, ¿qué pasará con los periódicos en Latinoamérica que no están haciendo nada?












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Desempleo y autoempleo

De todo habrá en este post, como el título lo dice. Empezando por este problema (el desempleo) que yo creo que todos los que llevamos un tiempo en el mundo laboral hemos experimentado alguna vez (ya sea personalmente o en nuestra familia).

Toda una serie de factores son los que influyen en que en México haya 2.3 millones de desempleados. Y esa cantidad se refiere sólo a los que cuentan como desempleados las estadísticas, puesto que 3.4 millones de personas están subempleadas -trabajando menos de 8 horas, por ejemplo- y 12.1 millones de personas están en la economía informal.

Entre estos factores comenzamos con la educación, la cual carece de un verdadero plan estratégico nacional que produzca personas que sean necesarias en la economía, mucho menos que sean competitivas a nivel mundial, y, por lo tanto, no disminuye la cantidad de gente que busca un trabajo y no lo encuentra porque ya hay muchos profesionistas con el mismo nivel de habilidades en su misma área.

También está la falta de desarrollo real de la economía, puesto que en esto tampoco existe una estrategia nacional. La explotación de recursos nacionales se hace sin dirección, sin un sentido, sin incentivos reales, existen empresas que por su tamaño y poder establecen las reglas en el mercado y el gobierno sólo extiende la mano para los impuestos que presuntamente destinará a mejores servicios para los mexicanos, pero realmente no es muy transparente dónde termina el dinero que todos pagamos en impuestos. Si a esto se agrega la crisis económica mundial, la situación es peor.

Y a esto se añade que los que encuentran empleos cada vez tienen menores beneficios de trabajar para alguien más. De un tiempo a la fecha (al menos en mi experiencia y de amigos y conocidos) es difícil encontrar un trabajo que ofrezca prestaciones, un contrato de al menos un año, cierta permanencia. Hoy en día lo que puede uno encontrar es trabajo como subcontratado, donde te imponen todo tipo de condiciones como trabajar más de 8 horas, como es más sano y productivo, y más bien estar 12, 14, 16 horas trabajando, el resto transportándose y durmiendo.

Y finalmente, y por esta razón, es que muchos están optando por el autoempleo. Poner un pequeño negocio o una consultoría que sirva como sostén familiar en lugar de trabajar en jornadas extenuantes y dejándole todas las ganancias al empleador (por ejemplo, empleadores que cobran en dólares y pagan en pesos) es mucho más atractivo para las personas que se han enfrentado a estas situaciones.

Pasar la voz entre amigos, conocidos y contactos en general para poder generarse un ingreso es una tendencia que he notado más y más, sobre todo ante este escenario económico, ¿qué más puede uno hacer?

En mi caso, actualmente tanto mi marido como yo estamos optando por esta forma de autoempleo. Así que por el momento trabajo en línea como asesora de Internet (actividad que afortunadamente ya tenía antes de que ocurriera el recorte de personal en la empresa que estaba mi marido) y además estoy ofreciendo mis servicios como redactora y editora de manuales, puesto que me he especializado en estos aspectos de mi carrera de Ciencias de la Comunicación.

Actualmente estoy elaborando un manual de audio y también ofreciendo servicios como traductora (puesto que afortunadamente durante mis estudios y por trabajo he logrado un nivel avanzado en la escritura y lectura del inglés).

Mi marido está tanto ayudándome con los aspectos técnicos de los manuales (puesto que tiene Maestría en Microelectrónica), además de buscar por su cuenta crear una consultoría en la que aplique sus habilidades (al momento está desarrollando poco a poco una página de Internet en la que pueda ofrecer estos servicios).

Desgraciada (o agraciadamente, si nos va bien en esta forma de trabajar) parece que ésta es una de las opciones más viables hasta que pueda encontrar él un trabajo más 'formal' y en buenas condiciones (en caso de que lo encuentre). Sin embargo, la cuestión es que desgraciadamente no parece haber el más mínimo esfuerzo por intentar al menos corregir estas situaciones.

Hay muchos intereses de por medio, por ejemplo, lo que quieren los altos mandos del Sindicato de Maestros en México, que es más bien mantener su situación de poder, no realizar una verdadera evaluación de las habilidades de sus profesores y usar los recursos que se les dan para capacitarlos (no para que Elba Esther Gordillo se haga más poderosa).

También, las empresas no están dispuestas a dejar de ejercer un poder sin regulación y quieren todos los privilegios, imponer sus condiciones a los empleados, pero ofrecer casi nada aparte de un sueldo a cambio.

¿Cuándo sucederá este cambio? Pues a menos que todos los mexicanos nos uniéramos para exigir que se cambien estas evidentes injusticias, no creo que pronto.



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Redes sociales y la solidaridad en una crisis

Usualmente no me gusta postear nada muy personal en Internet, si acaso he contado asuntos en los que he tenido participación pero que han sido prácticamente del dominio público.

Sin embargo, ayer no pude evitar desahogar en Twitter una frustración muy particular: me enteré de que, por falta de proyectos en la empresa de mi marido, le habían dado las gracias, eso sí, ofreciéndole dar referencias buenas de él y carta de recomendación.

Por supuesto, esto no fue una buena noticia, me tomó de sorpresa, me preocupó en extremo y (tal vez debí pensarlo más) me llevó a mandar el siguiente mensaje: "Y yo que estaba contenta, pues ya no, me acaban de dar la peor noticia / I was happy, not anymore, I received the worst kind of news :("

No esperaba, el tipo de respuesta que tuve... Mucha gente comenzó a preguntarme qué había pasado y le expliqué la situación por DM (Mensaje Directo o Privado).

Pero lo mejor, lo más extraordinario de todo, fue que muchos no sólo ofrecieron consuelo verbal sobre la situación, sino promover el curriculum de mi marido o el mío, contactarme con head hunters, me enviaron ligas a sitios de trabajo relacionados con las habilidades de mi marido, en fin.

En todo esto, independientemente de si quizá me pasé de expresiva, me queda clara una cosa: un medio sólo puede ser tan extraordinario como la gente que lo hace. Y en este caso no creo equivocarme al decir que en Twitter he encontrado desde pláticas entretenidas, divertidas, interesantes hasta la solidaridad que uno no espera de alguien con quien intercambia tweets y a quien en cierta forma, aunque no los has visto en persona, consideras parte de tu vida.

En fin, todo esto es para decir gracias a todos, realmente me conmovieron con su respuesta. Me ayudaron a mantener la perspectiva (y a tener mucha, mucha esperanza en lo que la gente puede hacer) con su reacción. Creo que, aunque algunos aduzcan que este tipo de medios nos deshumaniza, no se puede llegar a esa conclusión cuando uno ve que las personas siguen mostrando su intensa humanidad.

Cómo descubrir un fake (o el poder de Twitter)

Update (8 de mayo 2009): Ya aparece la cuenta oficial en Twitter de La Jornada en su página principal. ¡Felicidades, tuiteros, por lo que lograron al apoyar que tuvieran una cuenta oficial y ayudar a denunciar a los fakes!




Pues hoy (6 de mayo 2009) me tocó estar involucrada en un fenómeno que sólo puedo describir como extraño, curioso, pero poderoso en todo lo que hizo que ocurriera (por ello el subtítulo del post, el poder de Twitter).

Resulta que hoy, leyendo el timeline de @lajornada me encontré con varios tweets que, además de no tener liga a una nota o a una opinión clara, hacían juicios de valor sobre diferentes noticias y personajes en México, y en el mío varias quejas de usuarios que sigo de que por qué no son más imparciales y que cuál era la relevancia de sus tweets.

Esto ya había llamado mi atención varios días antes, que esta cuenta se tomaba la libertad de criticar o editorializar sobre distintos temas sin poner una liga a un artículo extenso en su diario con una disertación del por qué de su opinión, que además no ponían ni ligas a su sitio oficial, con lo cual muchas notas eran más plática que noticias, que no respondían tweets -esto último lo hacen otros medios, pero ya había habido varios tuiteros que los habían cuestionado por sus acciones y no les respondían-.

En fin, toda esta serie de situaciones me hicieron enviar un tweet con lo siguiente:


De ahí me preguntaron qué había hecho y le expliqué que me parecía poco serio que no separaran sus tweets en Editorial u Opiniones y en Notas y lo complementaran o justificaran con una nota en su diario y no sólo un tweet sin mayor contextualización (por ejemplo, poniendo "Editorial: Fulanito es... Más info aquí : http://liga").

Esto generó una discusión sobre si era válido o no para un medio hacer eso (tuitear opiniones y sin un contexto en las ligas) y en ese momento me encontré con la sorpresa que la cuenta @lajornada me había bloqueado.

Por supuesto, lo tuitee:



Mi idea era sólo ser sarcástica con la situación, pues se me hizo gracioso tal actitud de quien creía representaba al diario con este nombre. Y resulta, por supuesto, que muchos vieron este bloqueo como una mala actitud, intolerante y poco dada al diálogo.

A raíz de esto, @laquesefue creó un hashtag (#teamkaryva) para protestar por estos bloqueos (pues no sólo me bloquearon a mí, sino a más usuarios, como @jmrobledo), con lo cual además se inició un debate no sólo en cuanto a la parcialidad de los tweets de esta cuenta, sino a cómo era posible que tuviera este tipo de acciones hacia sus seguidores en lugar de tratar de escucharlos.

Luego, surgió la duda, pero ¿esta cuenta es la real? Esto porque no había ninguna liga del diario a una cuenta oficial de Twitter. Dos amigos (@elmccoy y @aleksweb) así como el colaborador de La Jornada a quien sigo y me sigue (@jmrobledo) comenzaron a averiguar.

Horas después, @elmccoy confirmó que habló con un editor, que esta cuenta es falsa y que ya se han quejado de la misma, pero que no la quitaban los administradores de Twitter.

Entonces propuse bloquearla. Ante esto, la cuenta @lajornada al parecer cambió su nombre a @la_jornada (tiene el mismo número de seguidores que la anterior cuenta, los mismos tweets) y dejó su cuenta inicial en ceros. Esto me hace pensar que definitivamente no tienen la más mínima autoridad para tuitear en nombre de ese periódico.

Aquí vienen varias reflexiones para mí. La primera, ¿por qué los diarios y otras empresas no verifican que nadie los esté representando erróneamente en Internet y creándoles mala reputación? ¿Por qué, si tienen una cuenta oficial, no ponen una liga en su sitio para indicar cuál es? (Se supone es @lajornadaonline, pero no hay liga en su sitio hacia esta cuenta) ¿Por qué no toman en serio Social Media cuando puede ser una herramienta poderosa como para lograr que se bloquee una cuenta en pocas horas?

En fin, que sigue viéndose que los medios aún no entienden la Web 2.0 y este descuido de su nombre y su reputación por parte de La Jornada parece demostrarlo.




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