Cierre de año

New Year Eve London 2008 (Fireworks)Image by T@H!R - طاھر via Flickr

Se termina un año más (y una década también llega a su fin) y es imposible no pensar en todo lo que nos ha ocurrido en el año que se fue e incluso en esa década que acaba de terminar.

Algunos recuerdan sus logros, sus fracasos, quiénes están aún presentes en sus vidas y quiénes ya partieron, sea porque  hacia el infinito. Todo eso lo recordamos con una especie de nostalgia, preguntándonos qué pudimos haber hecho mejor o dónde debimos parar a disfrutar lo ganado.

De forma casi típica, algunos comenzarán a pensar en los propósitos de Año Nuevo. La verdad es que muchos, si no tenemos realmente claro cómo vamos a cumplir con estos cambios, al llegar a febrero tendremos a las mismas costumbres de siempre.


Creo que gran parte del problema, cuando alguien cree que quiere hacer un cambio, es que se propone objetivos vagos, muy poco realistas y con enfoque externo. ¿A qué me refiero? Por vaguedad me refiero a que propósitos como 'hacer más ejercicio', 'adelgazar', 'pasar más tiempo con la familia' son en sí mismos muy poco concretos y quizá resultarán en menor progreso del necesario. Para algunos más ejercicio puede ser una vez a la semana, en salidas familiares, o adelgazar significa perder 3 kilos, cuando para lograr algo quizá necesiten hacer ejercicio como mínimo 3 veces a la semana o perder 10 kilos que tienen de más.

También creo que muchos nos proponemos hacer algo porque así lo indica la costumbre, porque así lo hace todo mundo. ¿Pero realmente estamos convencidos, siguiendo con el ejemplo, de que queremos hacer más ejercicio? ¿Por qué? Más importante aún, ¿para quién? Si queremos hacer más ejercicio para impresionar a los compañeros de trabajo, a los conocidos, a los amigos, a quien nos sigue en Twitter (es broma) creo que no tendremos la convicción suficiente para continuar con ese esfuerzo. También, si sólo lo hacemos porque sentimos presión externa nunca nos pondremos a analizar si podemos realmente cumplir, es decir, si nuestra rutina diaria está establecida de una manera que exista un momento diario o los elementos para hacer lo que nos propusimos.

También creo que debemos analizar muy bien, como leí últimamente en un post (con el que coincido en el aspecto práctico, aunque no lo haya analizado desde el punto de vista religioso) que los seres humanos no somos una especie de cierre contable anual y no podemos decir "todo cuadró, a partir de aquí empiezo tal otro ejercicio anual". No, esto no es posible. Creo que es cierto que debemos analizar muy bien cómo vivimos, qué nos rodea, nuestro carácter y los recursos con los que contamos ANTES de proponernos algún objetivo, y determinar si es el mejor momento para hacer un cambio no sólo porque inicia un nuevo año, sino porque estemos en un punto ideal para ello.

De otra forma nos arriesgamos a desilusionarnos al final del año, cuando analizamos si loramos lo que nos propusimos hacer. En mi caso confieso que hubo un par de cosas que no logré, no tanto por falta de entusiasmo al hacerlo, sino porque justamente no analicé lo suficiente mis circunstancias y recursos en ese momento como para adoptar con éxito el cambio que buscaba.

Por eso creo que más bien, si decido que estoy en el punto oportuno para iniciar algo nuevo, mis objetivos serán mejorar aspectos de mi propio carácter y vida que de alguna forma crea que me van a beneficiar a largo plazo, que me den satisfacción a mí primero que nadie, para después traerle satisfacción a quienes me rodean (por ejemplo, en el caso del ejercicio, si uno logra mantener una rutina tiene más energía, le da más tiempo y vitalidad a la gente que lo rodea, pero primero se beneficia uno mismo).

Por último, creo que siempre será mejor elegir objetivos que vayan con quien uno es. No es lo mismo ir a un gimnasio para poder decirle a las amigas 'hoy fui al Sport City e hice dos horas de spinning, ahora no sé cómo lavaré mi ropa Nike, quedó taaan sudada' -es decir, por presumir, en una actitud muy 'wannabe'- que porque verdaderamente nos sentimos bien haciendo determinada actividad física y porque notamos que vamos mejorando nuestra energía y condición con el tiempo.

Creo que es una cosa muy triste vivir para complacer a los demás (las mujeres a veces estamos más presionadas a hacer esto) en lugar de hacer algo bueno para uno mismo. Me parece que es mucho más probable que seamos personas que llevemos algo positivo a quienes nos rodean si hacemos algo que nos haga felices que si hacemos cosas que creemos que los demás esperan de nosotros o por "ganarle" a otros.
Reblog this post [with Zemanta]

blog comments powered by Disqus
Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Perfil de Detrás de Mi Cristal en Google+