Desempleo y autoempleo

De todo habrá en este post, como el título lo dice. Empezando por este problema (el desempleo) que yo creo que todos los que llevamos un tiempo en el mundo laboral hemos experimentado alguna vez (ya sea personalmente o en nuestra familia).

Toda una serie de factores son los que influyen en que en México haya 2.3 millones de desempleados. Y esa cantidad se refiere sólo a los que cuentan como desempleados las estadísticas, puesto que 3.4 millones de personas están subempleadas -trabajando menos de 8 horas, por ejemplo- y 12.1 millones de personas están en la economía informal.

Entre estos factores comenzamos con la educación, la cual carece de un verdadero plan estratégico nacional que produzca personas que sean necesarias en la economía, mucho menos que sean competitivas a nivel mundial, y, por lo tanto, no disminuye la cantidad de gente que busca un trabajo y no lo encuentra porque ya hay muchos profesionistas con el mismo nivel de habilidades en su misma área.

También está la falta de desarrollo real de la economía, puesto que en esto tampoco existe una estrategia nacional. La explotación de recursos nacionales se hace sin dirección, sin un sentido, sin incentivos reales, existen empresas que por su tamaño y poder establecen las reglas en el mercado y el gobierno sólo extiende la mano para los impuestos que presuntamente destinará a mejores servicios para los mexicanos, pero realmente no es muy transparente dónde termina el dinero que todos pagamos en impuestos. Si a esto se agrega la crisis económica mundial, la situación es peor.

Y a esto se añade que los que encuentran empleos cada vez tienen menores beneficios de trabajar para alguien más. De un tiempo a la fecha (al menos en mi experiencia y de amigos y conocidos) es difícil encontrar un trabajo que ofrezca prestaciones, un contrato de al menos un año, cierta permanencia. Hoy en día lo que puede uno encontrar es trabajo como subcontratado, donde te imponen todo tipo de condiciones como trabajar más de 8 horas, como es más sano y productivo, y más bien estar 12, 14, 16 horas trabajando, el resto transportándose y durmiendo.

Y finalmente, y por esta razón, es que muchos están optando por el autoempleo. Poner un pequeño negocio o una consultoría que sirva como sostén familiar en lugar de trabajar en jornadas extenuantes y dejándole todas las ganancias al empleador (por ejemplo, empleadores que cobran en dólares y pagan en pesos) es mucho más atractivo para las personas que se han enfrentado a estas situaciones.

Pasar la voz entre amigos, conocidos y contactos en general para poder generarse un ingreso es una tendencia que he notado más y más, sobre todo ante este escenario económico, ¿qué más puede uno hacer?

En mi caso, actualmente tanto mi marido como yo estamos optando por esta forma de autoempleo. Así que por el momento trabajo en línea como asesora de Internet (actividad que afortunadamente ya tenía antes de que ocurriera el recorte de personal en la empresa que estaba mi marido) y además estoy ofreciendo mis servicios como redactora y editora de manuales, puesto que me he especializado en estos aspectos de mi carrera de Ciencias de la Comunicación.

Actualmente estoy elaborando un manual de audio y también ofreciendo servicios como traductora (puesto que afortunadamente durante mis estudios y por trabajo he logrado un nivel avanzado en la escritura y lectura del inglés).

Mi marido está tanto ayudándome con los aspectos técnicos de los manuales (puesto que tiene Maestría en Microelectrónica), además de buscar por su cuenta crear una consultoría en la que aplique sus habilidades (al momento está desarrollando poco a poco una página de Internet en la que pueda ofrecer estos servicios).

Desgraciada (o agraciadamente, si nos va bien en esta forma de trabajar) parece que ésta es una de las opciones más viables hasta que pueda encontrar él un trabajo más 'formal' y en buenas condiciones (en caso de que lo encuentre). Sin embargo, la cuestión es que desgraciadamente no parece haber el más mínimo esfuerzo por intentar al menos corregir estas situaciones.

Hay muchos intereses de por medio, por ejemplo, lo que quieren los altos mandos del Sindicato de Maestros en México, que es más bien mantener su situación de poder, no realizar una verdadera evaluación de las habilidades de sus profesores y usar los recursos que se les dan para capacitarlos (no para que Elba Esther Gordillo se haga más poderosa).

También, las empresas no están dispuestas a dejar de ejercer un poder sin regulación y quieren todos los privilegios, imponer sus condiciones a los empleados, pero ofrecer casi nada aparte de un sueldo a cambio.

¿Cuándo sucederá este cambio? Pues a menos que todos los mexicanos nos uniéramos para exigir que se cambien estas evidentes injusticias, no creo que pronto.



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