Pleitos y malentendidos

¿Por qué será que, en nuestra relación con la gente, siempre terminamos peleándonos por tonterías?

En la vida parece ser que no te separas ideológica o físicamente tanto de una persona porque tú seas religioso y la otra persona no, o porque creas en el aborto y la otra persona no, o porque la otra persona piensa que la pena de muerte es lo mejor para secuestradores y asesinos y tú no. No, no son cosas profundas las que nos separan (aparentemente) sino cosas tontas y malentendidos.

Si me dieran una moneda por cada ocasión que he visto (o me ha pasado) esto tendría una buena cantidad de dinero ahorrado. Muy pocas veces el motivo de la pelea con alguien ha sido algo importantísimo o profundo desde un principio, casi siempre es algo irrelevante.

¿Por qué? Pues me puse a pensar que esto ocurre porque en realidad los seres humanos preferimos presentar esa 'pantalla' antes que dejar mostrar nuestros verdaderos sentimientos.

Por ejemplo, uno se pelea con el marido, la esposa, la/el compañera/o de cuarto, los papás porque ellos (o uno) no quitan el cabello y residuos del desagüe de la regadera, o porque cambian x cuadro en x lugar, pero hay algo más profundo aparte de esto. Sí, qué mal que no hagas bien tus tareas hogareñas o que andes cambiando cosas, pero siempre creo que hay un más allá.

En el primer caso (la limpieza) quizá es una percepción de que uno sí hace las cosas con cuidado, se toma el tiempo y da lo mejor de sí y la otra persona no lo hace así. En el caso del cuadro, quizá es que percibimos que la otra persona no toma en cuenta nuestra opinión antes de cambiar un entorno que AMBOS comparten, que no está tampoco compartiendo un momento con la persona para hacer cambios en cómo se ve la casa en la que ambos viven.

Cómo terminan estos pleitos depende mucho mucho que al menos una de las dos personas se dé cuenta que el problema no es en sí la limpieza de una habitación de la casa, la colocación  de un adorno, la mascota, el control remoto de la televisión, etc., es lo que emocionalmente está debajo de.

Yo quisiera, de verdad, haber entendido esto antes. Ahora ya lo entiendo y lo analizo en mí misma, por qué me enoja que mi marido o hija -y cuando haga más que balbucear y llorar, probablemente mi hijo- hagan x cosa. Y la manejo más hacia el lado de la emoción que me causó que el otro hiciera x cosa, no por el lado de 'no saliste a tirar la basura', 'dejaste regados tus juguetes', sino más bien como 'oye, ¿podrías echarme un poco más la mano con las pocas cosas que te pido? Me estoy esforzando aquí por tener un lugar funcional y manejable para vivir, también coopera', por ejemplo.

 Definitivamente hubiera sido genial que esto se me ocurriera antes porque quizá no hubiera peleado con gente que no sé, tenía un diferente estilo de hacer las cosas que yo y fácilmente le hubiera encontrado que no estaba enojado por eso, sino porque a lo mejor yo no le daba importancia a x esfuerzo que hacía, o porque teníamos diferente estilo de hacer las cosas y la otra persona quizá lo tomaba como mala onda de uno, o también no me hubiera peleado con alguien más porque hacía cosas locas que me sacaban de onda, sino más bien hubiera sabido (o medio adivinado) el por qué del pleito.

Creo que las relaciones más duraderas de uno son precisamente ésas donde puedes 'clarear el aire' de las cosas que están más allá de los enojos 'superficiales'. Cuando ocurre un malentendido es posible que hables directo con la persona en cómo percibes tú las cosas y que la otra persona también te diga qué sintió o percibió y lo aclares. La gente que va a salir de tu vida (aunque le sigas hablando, por salir me refiero a ya no ser importante para ti) probablemente sea aquella que espera que la bomba explote, o que en el momento no te explique una molestia, o que, aunque uno lo intente, no quiera comunicarse más allá de la molestia 'superficial' o al menos dejarte explicar el por qué tú actúas o hablas de x manera.

A mí, como siempre he dicho, me gusta mucho más tratar de ser claro (sin ofender o culpar, sólo con el fin de saber el por qué de las cosas) pero pues no a todo mundo le parece la mejor vía. Y da tristeza porque, como ya dije, una relación así tarde o temprano fracasa. Me alegra mucho que al menos con mi marido las cosas sean muy fáciles de hablar, de decir, de aclarar y hasta ahora un malentendido no nos ha hecho que nos enojemos mucho tiempo sin acabar aclarándo qué pasó.

Y, al menos para mí, haber sido amiga de mi marido antes que su novia y ser siempre clara en lo que esperaba de él y él en lo que esperaba de mí, así como en lo que podía darle y él en lo que podía darme, es el por qué seguimos estando juntos luego de más 8 años de novios y 6 de casados. Ojalá de alguna forma lo sepa proyectar hacia mis peques y que puedan ser honestos y directos con la gente y también aprendan a ver cuando a alguien no le sale y saber manejar la situación.

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