¿Consignación justa o cacería de brujas?

El caso News Divine parece ir hacia el mismo destino que muchos otros casos de presuntos abusos policiacos: el uso de posibles "chivos expiatorios" que sirven como 'muestra' de que las autoridades están haciendo justicia, pero que dejan muchas dudas respecto a su presunta responsabilidad.

El más reciente consignado, el ex coordinador de la Unipol en Gustavo A. Madero, Guillermo Zayas, está luchando con todo por no ser declarado culpable de homicidio culposo de 12 personas en el mencionado antro el miércoles 25 de junio.

También el dueño del lugar ya fue consignado por corrupción de menores y se dice que pronto se le acusará de posible responsabilidad en el homicidio.

La pregunta que queda es: ¿realmente son éstos los culpables o, al menos, los únicos culpables? ¿O se puede considerar que todo el asunto ocurrió por una serie de fallas endémicas a las autoridades mexicanas?

Entre esas fallas se pueden encontrar tantos factores que son evidentes para la ciudadanía: mala preparación de los policías; falta de reglas claras de cómo debían realizar su trabajo; corrupción desde los puestos directivos hasta los ejecutivos; ignorancia, nula ejecución u omisión voluntaria de lo que dice la ley para actuar con discrecionalidad, en fin, tantas cosas.

Quizá el dueño del antro sí vendía licor a los jóvenes, pero, si lo hacía, ¿por qué no se le clausuró antes o con tranquilidad y en privado ese mismo día, cuando supuestamente policías 'infiltrados' estuvieron en el lugar y atestiguaron la venta de alcohol? ¿Por qué entonces permitirle, como muestran los videos, que saque papeles y que haga el anuncio del operativo e incluso ofrezca entrada gratis para el siguiente viernes a los jóvenes? ¿Acaso querían presionarlo para que diera la típica 'mordida' y todos como si nada?

Si el ex coordinador de la Unipol no supo coordinar a sus elementos, si no era competente, ¿por qué estaba en ese puesto? ¿Se enteraron o no sus superiores de que se iba a hacer un operativo de este tipo, cómo se iba a hacer y cómo se iba a controlar a una multitud para evitar que la situación se saliera de control? ¿Para qué intentar detener a todos los menores de edad del lugar sin comprobarles alguna responsabilidad primero? Que yo sepa consumir alcohol o drogas de forma personal a lo más es una falta administrativa y eso si se causan disturbios luego de hacerlo. ¿Se justificaba la detención?

Desgraciadamente lo que parece que se busca es que no haya respuestas a estas interrogantes. Todos las hacen, todos las piden, las autoridades hacen como que no oyen. Y de nuevo ocurre lo de siempre: la justicia a medias, lo cual no es una verdadera justicia.

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