¿Casado, con hijos y sin satisfacción?

Hace poco tiempo, leyendo un periódico de Calgary, Canadá, me encontré un artículo de una periodista, Kim Gray, que se me hizo gracioso y una forma de despejarle a los hombres algo que nos pasa a las mujeres en cuanto tenemos hijos (o al menos a las mujeres que yo conozco).

Es esa situación en que tienes hijos pequeños (menos de 10 años) que, aunque son fuente de alegrías y retos, también cumplen la función de evitar que papá y mamá tengan un poco de tiempo juntos.

Como decía el artículo, las mamás/esposas modernas, con familias jóvenes, se ven enfrentadas al hecho de que quieren darle todo a todos, por lo cual se encuentran 'vacías' cuando por fin llega la noche y ese momento de estar a solas con su marido.

Aún las mujeres que se enorgullecían de tener un vida sexual sana a veces prefieren dormir al sexo.

La autora afirmó que esta situación les pasaba a muchas mujeres.

Puso como ejemplo que una mujer sentía que su cuerpo se había convertido en "un campo de juego" por el que los bebés, hijos y el marido pelean para ganar.

Otra mujer afirmó que el sexo de casada sí era mejor que el que tenían cuando aún no se casaban, pero el problema era que se complicaba el hacerlo bueno con el gasto de energía por atender a niños pequeños.

Creo que ambos, hombres y mujeres, quieren tener una vida sexual sana, feliz y hasta atrevida, pero algo destructivo, incluso a veces tóxico, sucede cuando llegan niños a un matrimonio. "¿Por qué?", se preguntaba la autora.

En resumidas cuentas, a veces las mujeres se sienten exhaustas y subvaloradas. Los hombres se sienten olvidados y no apreciados. Las mujeres quieren más cariño y conversación; los hombres lamentan los días cuando eran el foco único en la mente de su novia.

Además, al añadir la falta de sueño a la mezcla la cuestión se vuelve un caos.

En su artículo, la autora citaba a Kathleen Turner, escritora del libro 'Sexo luego del bebé: Por qué no existe', quien encontró un dato clave: "la falta de sueño en ratas hace que éstas se ataquen y se arranquen el pelaje".

Por esta razón se aconseja a los nuevos padres que tomen siestas cuando les sea posible y eviten desquitarse con su esposo/a.

Turner afirmó también que después del nacimiento de su bebé, esperaba que su libido tardara unas semanas, o lo más, unos meses, en volver a la normalidad.

"No volví a mis anteriores sensaciones hasta el tercer año luego del nacimiento de mi hijo".

En su libro, además, Turner quiso dejar un mensaje de los derechos sexuales de las mujeres luego de un parto.

Le parecía que nadie, ni doctores ni maridos, deben determinar cuándo una mujer ha de sentirse lista para volver a tener sexo después de un hijo, sino ellas mismas.

En otras palabras, las mujeres que se convierten en mártires, haciendo lo que se espera de ellas, no son sinceras consigo mismas. Se vuelven amargadas y resentidas y eso no beneficia a la pareja.

Otra experta, Trina Read, afirmó que las mujeres que dejan que sus necesidades sigan incumplidas vuelven el sexo otra 'tarea' más.

Lo que los hombres, según Read, no entienden es que si cumplen con las necesidades de sus mujeres (lo cual puede ser un simple masaje SIN SEXO), éstas confiarán más en ellos, estarán más dispuestas y querrán más sexo más frecuentemente.

0 comments:

Related Posts Plugin for WordPress, Blogger...

Perfil de Detrás de Mi Cristal en Google+