¿Sin quejas?

Pues bien, estas fechas navideñas, como se supone que son momentos de reflexión, amor y paz y demás clichés, pensé en escribir poco o nada en este otro blog... que es el correspondiente al desahogo y la reflexión sobre situaciones de la vida diaria que me parecen absurdas, tontas y sin sentido.

Pensé que no habría material, pero vaya que hay... Para empezar, lo proporciona el mismo hecho de que sean fechas 'de vacaciones' para algunos (no me incluyo, porque aunque me dieron algunos días en el trabajo, fue porque hubo un acuerdo de alternar turnos y no porque fueran vacaciones normalmente). En este trabajo (el periodismo) es muy poco común que haya vacaciones en fechas festivas.

Pero los que sí se dan sus amplias y totales vacaciones son quienes no deberían dárselas: nuestros funcionarios.

Ellos siguen ganando lo que los contribuyentes les pagamos (o sea, todos los mexicanos, porque todos pagamos impuestos sea vía impuesto al trabajo, al consumo, etc.) y ellos se dan la gran vida, dejando cosas 'en pausa' en lo que se les ocurre regresar. Ni siquiera está el mecanismo de 'turnarse' en las vacaciones, no, se van todos al mismo tiempo y al diablo la ciudadanía.

Tres ejemplos: un compañero, cuyo padre falleció recientemente, no puede obtener el acta de defunción correspondiente porque no hay ningún directivo en el Ayuntamiento (ah, cómo se parece esta palabra a yunta ¿de bueyes?) de esta ciudad... Mientras, cuentas bancarias, deudas, todo, sigue su curso normal... Todo porque regresan de vacaciones este lunes 8 de enero.

Otro ejemplo. Fallece una niña por una bala perdida en el festejo de Año Nuevo (no recuerdo el lugar, me parece que en el norte del país) y cuando, tratando de siquiera darle un mínimo sentido a su muerte, sus padres deciden donar sus órganos, les dicen que no hay forma pues todos están de vacaciones y regresan el lunes también.

Otro más. Una persona en una población cercana tiene un caballo muerto en su terreno. Decide dejarlo ahí a que 'se lo coman los animales', causándole molestia con el olor a los vecinos. Salubridad no atiende el caso porque, adivinen, están de vacaciones...

Son TRES casos, ¿cuántos habrá que ni nos enteramos? ¿Cuánta gente no se quedará con un palmo de narices esperando resolver asuntos importantes y los funcionarios, bien gracias? De veras que con tanta 'eficiencia' en su trabajo no deberían ni pagarles, pero por supuesto, tenemos sueldos de primer mundo para funcionarios de tercera... Bendito país.

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