Madres agobiadas

Parece que no soy la única persona que ha sentido esta mezcla de emociones contrarias antes.

En un artículo del New York Times cuentan cómo madres trabajadoras que tienen que viajar se debaten entre la culpabilidad de tener que dejar a sus hijos con niñeras y maridos y no poder atenderlos ellas mismas y el alivio que sienten, al estar en su viaje, de poder dormir una noche entera, tener conversaciones con adultos, estar tranquila, sin ruidos, sin caricaturas todo el día, sin peticiones cada cinco minutos, en fin, sin todo lo que implica ser mamá.

Aunque al irse su sensación es de tristeza al dejar a los pequeños y de preocupación por estar bien, realmente es interesante ver que ya en el momento de estar a solas en una ciudad extraña, fuera de la rutina, sienten la tranquilidad de poder tener un poco de tiempo para ellas mismas.

Un párrafo lo describe todo:

No hay quehaceres que terminar. No hay tarea que supervisar. No hay niños que mandar a la cama. Para muchas madres trabajadors los viajes de negocios se pueden convertir en mini vacaciones. El simple placer de poder dormir sin ser despertada y de tener una comida sin interrupciones puede sentirse como un escape indulgente para estas mujeres que están llenas de labores en el trabajo y en la casa.


Sin embargo, aún con todo, estas mujeres no dejan de organizar todo antes de irse. Hay que dejar horarios detallados para maridos y niñeras. Hay que dejar dinero para pagar cuentas.

Pero, como lo dice otra madre:

Definitivamente se siente muy bien cuando tienes unos minutos para ser un ser humano, no estar en modo 'corporativo' o 'materno'. Cuando hay algunos momentos que se puedan robar para descansar, definitivamente se disfrutan.


Aún con eso, no significa que las mamás no extrañen a sus pequeños (definitivamente se extrañan cuando uno sale a trabajar). Dejar a los pequeños e ir a cumplir con un trabajo no es precisamente fácil y a veces te sientes extraña cuando regresas y tu hija dice cosas como 'mira, mi mamá' como si fuera una especie de visita sorpresa...

Y definitivamente entre más pequeños sean los hijos, peor se siente uno. A veces quisieras que pudiera haber algo como lo que ves en el 'ideal' mundo e la televisión: una guardería al lado de tu trabajo para, en los pocos minutos libres que pueda robar, puedas ir a visitarlos o dinero para poder llevarte a tu familia de viaje contigo.

Pero... al menos en países no desarrollados las cosas no son precisamente fáciles, e incluso ser mamá es impedimento para que te acepten en muchos trabajos (ya que los jefes 'anticipan' que pedirás permisos para ir a atenderlos y le darás menos prioridad al trabajo).

Ser madre en estos tiempos es un acto de malabarismo.

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