¿Seguiremos el ejemplo?





Un artículo en el Washington Post cuenta el cambio casi asombroso que está ocurriendo en España, a raíz de que José Luis Rodríguez Zapatero entró al poder, pues este hombre ha fomentado la participación femenina en su gobierno y varias leyes para hacer que la tradicionalmente machista sociedad española cambie su rumbo.

Para muestra: la primera mujer vicepresidenta en el gobierno en España. Una mujer que, como dice el artículo, se graduó de la carrera de Leyes en los 70, cuando se prohibía que una mujer se convirtiera en juez, fuera testigo en un juicio o siquiera abriera una cuenta bancaria.

En un país donde se generó la palabra machismo, esto es un gran logro.

Además, el gobierno socialista de Zapatero está pidiendo que los partidos tengan un mínimo de 40 por ciento de mujeres en sus listas de candidatos a algún cargo de lección popular y a las empresas a que las mujeres participen en un 40 por ciento en sus juntas directivas. Y dan el ejemplo: la mitad del gabinete en el gobierno español está conformado por mujeres.

Las nuevas leyes además requieren que los hombres compartan las labores del hogar en la misma proporción de sus esposas.

Por supuesto, hay resistencia. Los negocios están atacando las nuevas reglas.

El número de casos de violencia doméstica ha aumentado y los asesinatos cometidos por los esposos, porque al parecer los hombres están golpeando aún más a las mujeres que se atreven a denunciar los abusos.

En México, donde 'heredamos' este bello aspecto de la cultura española y además le pusimos nuestro 'granito de arena', me gustaría encontrar que un cambio así ocurriera, pero... estamos a años luz de esto.

Las leyes parecen más proteger al marido que ayudar a las mujeres a defenderse de la violencia doméstica. Hay pocos albergues para mujeres maltratadas para que no tengan que regresar a casa con el agresor. Incluso las mujeres violadas sufren vejaciones increíbles cuando tienen el valor de denunciar, pues son tratadas como 'provocadoras' del hecho en vez de como víctimas.

Ni qué decir de que las oportunidades en el empleo y demás son de preferencia para las mujeres: son de bajas a no existentes en muchas compañías.

Ojalá la mujeres dejáramos de perder el tiempo con los temas de moda, el peso, la televisión y mil tonteras más y luchar por lo que sí tiene y tendrá importancia para nosotras, nuestras hijas y demás descendientes. Pero esto parece que casi no ocurre por el momento.

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